Todo me pone nerviosa

Efesios 6: 16

Satanás es un perdedor, un fracasado. Las mujeres tenemos un poder especial otorgado por Dios que le da pérdidas al reino de las tinieblas cada día al levantamos con vida. Satanás vino para matar, hurtar y destruir, dice la Biblia, y ya le ganamos la batalla porque no pudo matarnos. Además, cuando edificamos, hacemos algo por nosotras mismas, por nuestra familia, por el trabajo o la empresa donde estamos, el reino de las tinieblas pierde.Pero hay un lugar en donde Satanás se afirmará para destruirnos, maltratarnos y sacarnos las fuerzas: es nuestra mente.
Quiere debilitar la fe atacando la mente.
Por todos los medios tratará de agobiarnos para que perdamos la fe y las fuerzas para seguir adelante, ya que la fe es un escudo que nos protege. Querrá vencernos con cosas sin importancia que nos pondrán nerviosas (desde una uña que se rompió hasta lo más importante) y todo lo que nos ocurra (por insignificante que sea) lo consideraremos de gran tamaño.El ataque será trayendo pensamientos que nos distraigan de lo verdaderamente importante, porque si la mente está distraída no conquistará el sueño.Fe es tener confianza en que Dios resolverá todas las cosas y, en debilidad, eso no se puede conquistar.
Mi mente debe tener paz.
“ Tomen el escudo de la fe con que podrán apagar los dardos del maligno, dice la Biblia. ( Otra versión dice: “ Todas las flechas encendidas del maligno”.)En la antigua Roma se peleaba con flechas y en determinado momento le ponían brea en las puntas y las encendían al lanzarlas. Miles de flechas eran expulsadas y no sólo dañaban a las personas sino al campamento, incendiándolo todo.Pablo tomó este ejemplo y lo relacionó con la mente: “ El ataque del enemigo es como flechas encendidas soltadas a nuestra mente”. Y no suelta uno o dos pensamientos sino miles, todos juntos, pretendiendo devastarnos con ideas que dan vuelta y vuelta en nuestra mente. Estaremos nerviosas y agobiadas sin poder pensar ni encontrar la solución a nuestros conflictos, logrando así su objetivo.
Satanás sabe que si ataca la mente tendrá autoridad sobre nuestro ser, por eso aprendamos a batallar, desechemos todas las flechas y podremos actuar.Por ejemplo, si un pensamiento de tristeza se instala y echa raíces, se transformará en una fortaleza, o sea una manera oscura de pensar. La mujer que tiene una fortaleza mental no podrá cambiar su hablar negativo, siempre pensará que le va a ocurrir algo malo, dirá: “Tené cuidado”, “Esta vez no te salvás”, “De ésta…no vas a salir.” Muchas veces esos pensamientos se instalan por haber pertenecido a familias que funcionaban como fortalezas y lo heredaron como algo común.El pensamiento negativo nos mantiene en un nivel bajo de fe y la única manera de salir será diciéndole: “No”.
Hagamos un hábito del hablar positivo.
En Lucas 22, Jesús dice a sus discípulos: “ Satanás los pidió para ser zarandeados pero he orado para que su fe no falte.”Jesús intercede por nosotros ante Dios cuando vienen los ataques a nuestra mente, para que no nos falte la fe y recibiremos las herramientas con las que podremos vencer.Descubrí una ley en mí , dice Pablo, que cuando quiero hacer el bien me acompaña el mal; me deleito en Dios pero en mi cuerpo está la ley del pecado .
Y eso es porque hay una fortaleza de pensamientos negativos.Más adelante, Pablo dirá: “ Tranquilo, porque ninguna condenación hay para los que creen en Cristo Jesús, hemos sido liberados de la ley del pecado y ahora somos libres para desechar cualquier pensamiento negativo que venga a nuestra mente. La fe no te faltará en los momentos de debilidad.”Satanás debe pedir permiso a Dios para zarandear nuestra vida, no puede tocarnos, pero muchas veces somos nosotras quienes le damos lugar. Por ejemplo, cuando nos ponemos nerviosas frente a una crisis, tapamos nuestra fe; cuando declaramos: “Yo sé que de esta no voy a salir”, le estamos dando lugar a Satanás a hacer lo que quiera en vez de darle la razón a Dios.
No te bases en los pensamientos negativos sino en la fe que Dios te dio; si te dijo que te sanaría lo hará y, dentro de poco, lo verás.
Dios no detiene al diablo para que deje de atacarnos porque quiere que experimentemos la victoria.
Muchas veces declaramos palabras de victoria pero sólo teóricamente y jamás en lo práctico. Dios nos dice: “Quiero que detengas al diablo con una palabra de fe que salga de tu boca.” Nos dio la capacidad para desbaratar las obras del enemigo y no necesitamos que otra persona nos ore. Es sencillo, simplemente declarar cada mañana: “ Este día será glorioso, un día de bendición.”Pero, cuando nos levantamos ¿qué hacemos? decimos: “¡Qué día de porquería! No salió el sol, está nublado” o “¿Qué voy a hacer? No puedo pagar esa cuenta”, “Se van todos y me dejan sola…y tengo que luchar con esto, con aquello y nadie me ayuda”.Así le damos lugar al diablo y a veces tenemos dos personalidades, como decía Pablo:”Quiero, pero hay una ley que me dice que no”.
Y Dios te dice: “ Yo te di la fe y el poder para que lo hagas, ningún dardo del enemigo puede dañarte.”
No estés ansiosa por los pensamientos que vienen a tu mente, algunos tendrás que desechar. Entregá tu preocupación a Dios: “Señor no puedo hacer nada con esto, lo único es detener al enemigo, no creer lo que me dijo, y entregártelo para que lo resuelvas. Soy tu hija, no pertenezco a Satanás, confío en lo que harás, que pagarás mis deudas y me darás la capacidad, la estrategia, los recursos; salvarás a mis hijos, transformarás a mi marido, (no yo, porque hasta ahora lo hice con mis fuerzas y no pasó nada), no me pondré más nerviosa. Entregá todas tus cargas al Señor y Él te dice: Yo soy tu escudo, tú sombra a tu mano derecha y nadie podrá dañarte.Esta palabra es para las mujeres que quieren batallar, que saben que -aunque hoy no tienen fuerzas- todavía tienen fe y harán que todas las flechas del enemigo salgan de sus mentes. Poné nervioso al enemigo y enseñale cuál es tu autoridad.
Hay momentos en la vida donde una mujer tiene que ponerse de pie y decir: ¡Ya basta! a todo lo que el enemigo le diga. Detené sus dardos porque Dios prometió darte victoria y nadie te la quitará.
Tenemos poder para vencer todo abuso mental.
“Ya que hemos sido justificados, mediante la fe tenemos paz con Dios por medio de Jesucristo” dice Romanos 8:1
Si tenés paz con Dios, ¿para qué te vas a poner nerviosa? Nadie tiene que ponerte nerviosa y la paz, no será solamente tuya, sino caerá sobre toda tu casa también.
 

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